Periodismo Ciudadano. La oportunidad para repensar el periodismo

Artículo publicado en el Boletín El Vocero Virtual de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega de Lima (Perú)

El incremento de las nuevas tecnologías y la popularización y acceso a Internet ha propiciado el desarrollo de un nuevo tipo de periodismo, el ciudadano. Este ha permitido que desde finales de los años 90 e inicios del 2000 sean los ciudadanos los que no solo reciban la información sino también la difundan a través de los medios de los que disponen. Nace como reclamación de un periodismo más cercano al contexto democrático existente, evolucionando con el deseo de adquirir nuevas informaciones que se alejen de las dictadas por los medios de comunicación tradicionales. José Manuel Chillón lo define como una simple aportación al periodismo convencional: “[…] la necesidad ciudadana de participar en la construcción de la realidad social, mediante la incorporación de las opiniones de los ciudadanos a las informaciones construidas profesionalmente o a través de la creación de espacios distintos y alternativos a las fórmulas tradicionales”. Elena Real, Pinar Agudiez y Sergio Príncipe debaten más sobre si el concepto de “periodista” está correctamente atribuido a este nuevo fenómeno. Pero más allá de definir el concepto, lo cierto es que el desarrollo de este tipo de periodismo, muy ligado a las redes sociales y al uso más que abusivo de los smartphones o tablets, ha puesto en cuestión la utilidad de los periodistas como meros informadores de la realidad, y estos han visto en los ciudadanos tecnológicos al nuevo enemigo a evitar. Es por ello que se reclama cada vez más en las empresas de comunicación un periodista capaz de integrar en uno solo al escritor, fotógrafo, editor y community manager, que transmita la información antes, durante y después de los sucesos. Dado que nos movemos necesariamente en una sociedad de la información, es indiscutible que el acceso a las nuevas tecnologías se ha democratizado lo suficiente como para hacer al ciudadano más que un simple consumidor de información. La forma en la que Internet interactúa en nuestras vidas, no sólo a través de los conocimientos académicos y sociales sino incluso en las relaciones personales, ha producido un cambio en el antiguo consumidor que es también ahora productor de información relevante. Cualquier persona en cualquier lugar es capaz de transmitirnos un hecho, ofrecernos su punto de vista e incluso fotografiar y filmar lo que ocurre. Pero que los ciudadanos tienen en su poder la información, no es nada nuevo. En cualquier noticia hace 40 años, los periodistas sabían que debían tener en cuenta a los actores protagonistas y secundarios de un hecho para ofrecer la noticia de la forma más completa y veraz posible. Así cabe preguntarse, ¿son realmente los ciudadanos informadores los enemigos a combatir de los medios de comunicación?

El periodismo ciudadano, tal y como se define, no es la competencia de los medios ni es el adversario más temido, sino la oportunidad para cuestionar los principios y las labores del periodista y ser capaz de adaptarlos a la nueva sociedad en la que nos encontramos, una sociedad que avanza de forma vertiginosa. Esta oportunidad para repensar debería sostenerse en dos pilares básicos: asumir que estamos ante un público que impone unas exigencias informativas y admitir que las labores del periodista van más allá de ser capaces de usar las redes sociales en un momento determinado.

periodismo-ciudadano_imagen-tomada-de-periodismodigital.org_

Ante la primera hay que reconocer que los periodistas son informadores al servicio de una sociedad. Tienen el poder de transmitir de forma masiva las noticias del mundo, y esas noticias deben ser capaces de sobrepasar las exigencias dictadas por la agenda setting. El trabajo del periodista se ha condicionado en repasar las declaraciones de las ruedas de prensa de los poderes políticos, contar de forma sensacionalista los sucesos y sacar los trapos sucios de los personajes públicos. Además, las noticias de los medios de comunicación se repiten de forma continuada. No importa el canal que vea, la radio que escuche o el periódico que lea, la información ofrecida será la misma solo que contada de forma diferente, cargada de la ideología de la empresa de comunicación a la que pertenezca el medio. Es por ello que Internet ha ofrecido el servicio que los ciudadanos estaban reclamando, el de una información variada y diferente, que vaya más allá de las noticias dictadas por las agencias de prensa y que cuente con el pluralismo ideológico necesario en todas las etapas de cambio social. Así, han considerado más veraz la información ofrecida por los ciudadanos informadores, que han sacado a la luz las noticias que los medios ni siquiera tomaron como relevantes.

Cuando nos encargamos de examinar y analizar las labores del periodista debemos ser capaces de cuestionar el trabajo realizado, de repensar cuál es exactamente la función de los profesionales de la comunicación. Como bien se expone en líneas anteriores, son informadores al servicio de la sociedad, un servicio que se ha descuidado por la instantaneidad que ha permitido Internet. En esa espontaneidad de Internet, se ha perdido la esencia de la información, delimitando en hacer al público receptor de mensajes breves y rápidos que solo contestan al qué, quién o cuándo, y olvidan el cómo y el por qué. Se han dejado de lado los análisis en profundidad de las noticias, los contextos históricos y el planteamiento de unas posibles consecuencias. Han perdido importancia los reportajes, los artículos de opinión y las críticas culturales. La información se ha concentrado en 140 caracteres lanzados en hora punta, dando mayor importancia al número de visitas de una web o la cantidad de seguidores en Twitter, que a la comprensión del público acerca de lo expuesto en las informaciones. Es en esta situación donde los periodistas debemos detenernos a pensar qué diferencia real existe entre el ciudadano informador o periodista ciudadano y nosotros. La divergencia es clara: las labores del periodista son diferentes, y es que el valor de un periodista no reside en contar sino en saber contar. El poder de las palabras, la forma en la que los periodistas son capaces de componer las historias o de emocionar y convencer a través de las imágenes, conforman la labor real de los profesionales de la comunicación. Los periodistas siempre han sido el baluarte mediador entre la realidad y los ciudadanos, y es por ello que la formación en Ciencias Sociales y Humanidades ha ofrecido los conocimientos necesarios para transformar a través de las palabras las realidades más complejas, haciendo partícipe al público de todas ellas. Esto no excluye que sea imprescindible hacer uso de las nuevas tecnologías, tener un hueco en Internet es más que necesario en los tiempos que corren, la diferencia está el uso correcto que se hace de esas nuevas herramientas que tanta velocidad han tomado en las vidas de los ciudadanos.

Quizás el término de “periodismo ciudadano” no sea el más correcto, quizás los periodistas se han dejado llevar demasiado por las organizaciones empresariales o quizás las nuevas tecnologías y la democratización de Internet sean tan imparables como para ni siquiera intentar detenerla, pero es a los profesionales de la comunicación a los que nos toca hacer valer la información como bastión de la sociedad en la que vivimos y para ello debemos comenzar por repensarnos a nosotros mismos.

Para ver el artículo en su formato original, haz click aquí

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s