Heréticos: los excluidos sociales del sistema

Aproximación a los conceptos de globalización y capitalismo: aportaciones de diversos autores

Partimos de la idea de que vivimos en una sociedad de individuos que interaccionando entre sí proyectan el conjunto social. El crecimiento y desarrollo de esta sociedad nos ha llevado a un conjunto social más allá de las fronteras creadas por los propios países, las que diferencian los aspectos económicos o las que distinguen los rasgos culturales. Se ha generado así el concepto de la globalización que engloba dentro de un mismo marco social a los diferentes grupos que en ella se generan, haciéndolos interdependientes unos con otros. ¿En qué se basa entonces la idea de la globalización?

Bajo las características de la globalización se generan, como hemos apuntado, aspectos culturales, políticos, sociales pero, sobre todo, económicos. El desarrollo de una sociedad globalizada conecta a todos los individuos en una relación económica donde el cabeza de mando es el capitalismo. A la hora de definir netamente la globalización se aborda que esta se genera de la constante comunicación e interacción de las sociedades (no sólo por el auge de las nuevas tecnologías, sino también previamente por la mejora de las comunicaciones en el transporte que hizo las distancias cada vez más cortas)  que hacen confluir a todos en un mismo proceso económico, tecnológico, social y cultural, a través de la unión de mercados que viven bajo el denominado capitalismo democrático o democracia liberal. Estos términos se contemplan crecientes desde el desarrollo de las nuevas tecnologías, dado que el uso y desuso de los individuos ha ofrecido un sistema más abierto, democrático y liberal.

En este aspecto, el capitalismo liberal defiende su teoría es tres pilares base: la existencia de un libre mercado absoluto concibiendo el capital como herramienta de desarrollo basada en inversiones con determinados beneficios, su conexión con el desarrollo de una política democrática y un sistema moral-cultural liberal que invita al desarrollo pluralista de pensamiento, religión, opinión, etc. Lo cierto, es que el arrastre de estas políticas se generan desde las directrices de una sociedad que bien posee gran parte de la economía mundial, y que amparada en tener cubiertos más allá de las necesidades básicas es capaz de crear un discurso que defienda la libertad por encima de todo. Así, las grandes potencias que bien se hicieron con el poder desde la Guerra Fría, han sido las grandes promulgadoras de estos términos (globalización y capitalismo liberal), que  se abanderan desde sus gobiernos, sus mercados y sus ciudadanos. Pero el progreso y crecimiento de esta globalización, que bien se sostiene en términos para el desarrollo de una sociedad ideal y perfecta, desemboca en aspectos que dejan entredicho la propia definición. En el momento en el que se atiende a las características de una sociedad globalizada, se debe abordar a la par las características del capitalismo, pues son conceptos no sólo estrechamente unidos sino imposibles de desligar el uno con el otro.

Las definiciones propias del capitalismo convierten a la sociedad en ciudadanos individualistas y competitivos, pues este sistema necesita crecer, como el ser humano necesita respirar. [1] Esta forma de construir y evolucionar el sistema propio del capitalismo genera entre los ciudadanos aspectos competitivos, que desembocan en una lucha económica y social donde más vale el que más tiene. Miren Etxezarreta asegura que la globalización con la que ahora se determina al mundo, no es más que la nueva forma de nombrar la evolución del sistema capitalista, la cual está basada en las ganancias de uno bajo la opresión y pérdida de otros.

Miguel Ángel Vite hace indiscutible que el concepto de globalización no vaya unido al tema económico y, por ende, al capitalismo y al neoliberalismo. Destaca que su principal característica es la mercantilización de los servicios públicos para transformarlos en objetos de un negocio privado, bajo el discurso de la búsqueda del beneficio y bienestar social.[2] De este modo, el valor del dinero prima sobre otras características y por tanto el individuo es valorado en relación a su adquisición de capital. En un mercado donde se gestan negocios privados, el que no posee un nivel económico alto no puede adquirir los productos de ese negocio y queda, por tanto, al margen de la sociedad.

Alberto Romero alude que el desarrollo y crecimiento del capital, así como de la información y el conocimiento, es profundamente asimétrico y que solo puede ser acogido por naciones altamente desarrolladas que controlan la economía mundial. Se produce aquí, según define, el surgimiento de las naciones pasivas, vulnerables a los cambios económicos externos y a las transformaciones políticas internacionales. [3]

Es aquí donde se encuentran las tensiones propias de los aspectos globalizadores y del sistema económico que los mantiene. En relación a las definiciones aportadas por Etxezarreta, Vite y Romero, se encuentra en común las diferencias creadas dentro de una misma sociedad. El sistema que sostiene el lugar donde vivimos crea, previamente al desarrollo propio del ser humano, unas diferencias que respectan de las ganancias económicas y que vuelve a colocarlos es estatus sociales, a pesar de la lucha insistente contra estos aspectos a lo largo de la historia. Las desigualdades entre “los de arriba y los de abajo”, como apunta Romero, se pueden palpar desde las diferencias entre países hasta las diferencias sociales de una misma ciudad o un mismo barrio. Se genera así el concepto de exclusión social, como elemento que se sale de lo comúnmente acordado por el sistema capitalista globalizado. Al igual que en los productos del mercado, la sociedad se ha convertido en una obsolescencia programada, donde el individuo que ha dejado de cumplir su función es aislado del conjunto.

Entendamos el concepto de exclusión social como la falta de participación de ciertos grupos de la población en el desarrollo global (ámbito social, económico y cultural). Los excluidos sociales se presentan al margen de las directrices del Estado perdiendo así ciertos derechos intrínsecos al ser humano desde su nacimiento. Es un concepto que se aborda de forma general para atender a los sectores de la población que se encuentren en situación de pobreza, vulnerabilidad o marginación. En líneas anteriores hemos comprobado como los afectados por la exclusión social han sido empujados a ello debido al desarrollo del sistema capitalista. En el momento en el que un individuo perteneciente a la sociedad deja de ser útil (entendamos por útil productor de beneficios para el propio sistema) se elimina. El capitalismo nos ha desarrollado para nacer, producir y morir, y en casos de no cumplir con el segundo requisito, morir antes de tiempo.

Romero apunta que las empresas transnacionales, como los principales agentes de ejecución y potenciamiento de la globalización, son los que introducen un modo de vida a los países, y que fuera de esos mandatos, todo aquel que no los acepte es el considerado excluido social.

Joan Subirats asegura que esta transformación del mundo globalizado reciente ha hecho pasar de una sociedad predominante de relaciones de desigualdad y subordinación vertical a la polarización: o estás dentro o estás fuera del sistema establecido. Esto conlleva al crecimiento de un nuevo grupo de excluidos marcados casi íntegramente por su inferioridad económica. [4]

En un análisis sociológico cabe detenerse en la teoría de la Modernidad Líquida de Zygmunt Bauman, la cual analiza y desarrolla Adolfo Vázquez en su artículo Zygmunt Bauman: modernidad líquida y fragilidad humana. Mientras que Romero categorizaba a los excluidos como “los de abajo”, Bauman los nombrará como “los otros”. [5] En estos se encuentran los cuestionadores al sistema, los extraños, los que irritan y molestan. Se deja a estos fuera del juego del sistema, entre los que incluye a los propios desempleados (cifras temerosas actualmente en España), que finalmente se han olvidado en las políticas sociales. Del mismo modo los mendigos son introducidos en ese bloque que irrita a la sociedad, capaz incluso de ver a través del sufrimiento para poder continuar desarrollándose.

Son así muchas las categorías sociales consideradas excluidas en los “países globalizados”. A pesar incluso de ser una de las palabras para definir la globalización, el intercambio cultural real no está permitido y es considerado también otro método de exclusión social. Así cuando convergen diferentes culturas en una sociedad capitalista se tiende a eliminar los rasgos culturales, las identidades propias, y a homogenizar a los ciudadanos. En esta categoría, demasiado extensa para desarrollar en este ensayo, entrarían en juego otros factores como la libertad religiosa y de culto en relación a los Derechos Humanos, donde se es capaz de cuestionar lo ajeno sin ser crítico con uno mismo.

Pero cuando la crítica se produce de forma interna y se intenta tumbar las bases del sistema, son otros los análisis que deben realizarse. Es así como nos detendremos a analizar los elementos heréticos del sistema capitalista a través de dos ejemplos: el movimiento 15M o de los Indignados en España y el gobierno de Venezuela con Hugo Chávez a la cabeza y más tarde con Nicolás Maduro. No entraré a debatir las ideologías que cada uno sostiene, sino sus elementos dentro de la sociedad y lo que el sistema ha dirigido frente a ellos.

Los heréticos: definición, características y ejemplos a través de los medios de comunicación

Partimos de que el concepto de herejía atiende a un sistema novedoso de creencias, normalmente religiosas, que se alejan del dogma establecido. Históricamente el término “hereje” se ha constituido para denominar a aquellos que no se ceñían a las normas católicas, o que luchaban propiamente contra el sistema religioso, cuestionándose sus directrices. Se produce así una desvinculación del sistema y una categorización distinta que se asemeja, en este caso, a la de exclusión social. De la misma raíz del término provienen los heréticos que serán, para el desarrollo de este ensayo, aquellos elementos internos al sistema capitalista globalizado que son capaces de cuestionarse el lugar donde viven y que tienen en ellos la intención de alterar el conjunto social.

Cuando un sistema topa con las emergencias de elementos que tienen la libertad de cuestionarse el conjunto y además atentar contra él, se toman ciertas medidas para afrontar el caso. El capitalismo llega a tomar hasta tres actitudes diferentes: expulsión o aislamiento, absorción y criminalización.

Para la explicación de esas actitudes frente a los elementos heréticos utilizaremos dos ejemplos, que si bien parten de cuestionamientos diferentes en los que no entraremos a debatir, ambos se sostienen en una crítica al sistema: el 15 M o los Indignados en España y las políticas de Venezuela encabezadas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro. De este modo, abordaremos cómo estos elementos han sido tratados por el sistema y cómo se han reflejado en lo que se denomina el cuarto poder, los medios de comunicación. Si bien las pautas de los mensajes siempre son enviadas por las grandes corporaciones económicas son finalmente la televisión, la prensa y la radio (los medios de comunicación convencionales) los que muestran y dejan ejecutar la realidad que persigue el sistema.

La política venezolana: el cuestionamiento de un gobierno y sus consecuencias en el sistema

El político y ex presidente de la República de Venezuela, Hugo Chávez, es uno de los elementos heréticos del sistema a analizar. Para comenzar con él y sin atender a la tendencia a favor o en contra del mismo, sí debemos de partir de la hegemonía de un país sobre muchos, y es el poder que Estados Unidos ejerce, no sólo sobre Sudamérica, sino sobre casi todo el poder mundial. Tal es así que las directrices de Estados Unidos son incuestionables en el resto del mundo y que su supremacía hace que llegue a resolver cuestiones económicas, políticas, sociales y hasta las decisiones de guerra y paz. Esta acepción parece casi indiscutible pero lo cierto es que debatible o no, ningún Estado actual es capaz de ir en contra de lo establecido por los estadounidenses. Sin embargo, la política actual de Venezuela (comenzando por Chávez y continuando ahora con Maduro), mantiene en su discurso (incidimos en este término para hacer hincapié en que no atendemos a la acción que luego se realice sino al sostén de su mensaje) una política claramente antiimperialista y antiestadounidense, concepto que ningún presidente de la Unión Europea, por ejemplo, sería capaz de transmitir.

Ante ello, volvemos a las acciones que el sistema puede generar ante un elemento herético. En este caso se producen dos de ellas: el aislamiento y la criminalización. Si bien Venezuela es actualmente capaz de copar portadas de periódicos o de abrir los telediarios, las noticias de lo que en ellas se transmite sólo van dirigidas a una clara intención: la criminalización de su política. Tal es así que en España podemos encontrar dos grandes ejemplos que parten de los medios de comunicación, como bien hemos dicho antes, brazos ejecutadores del sistema.

Por una parte encontramos la portada que el periódico El País sacó del supuesto ingreso hospitalario de Hugo Chávez del 24 de enero de 2013. Como todos pueden recordar, en ella se encontraba la imagen de un hombre entubado al que atribuyeron la identificación de Chávez sin comprobar previamente a quién pertenecía era en realidad.[6] La imagen, que inmediatamente fue eliminada del mercado (aunque muchos pudieron adquirir), provenía de un vídeo colgado en Youtube años atrás. Tras el descubrimiento, la prensa hizo voto de silencio pues la intención de efecto criminalizador hacia, supuestamente, las mentiras emitidas por el gobierno venezolano ante el estado de salud de Chávez, había desaparecido. El deseo de hacer desaparecer a uno de los elementos heréticos del sistema se difuminó en un segundo.

hugo-chavez-elpais

Por otra parte, más reciente al momento que nos acontece, encontramos el discurso emitido por los medios de comunicación sobre lo ocurrido con las reformas educativas en Venezuela y cómo el mensaje se transforma dependiendo de a quién se dirija el ataque. Si bien para los medios los manifestantes de Venezuela son “los grandes héroes que luchan a favor de la libertad del pueblo”, manifestantes similares dentro de su sistema (como pueden ser los últimos efectos del barrio del Gamonal en Burgos) son considerados “los mayores enemigos de paz y la estabilidad democrática en la que vivimos”. Se pretende con las acciones mostradas dar cuenta de que el pueblo venezolano se está levantando ante un gobierno que, si bien podemos estar o no de acuerdo con sus mecanismos, ejerce una gran lucha contra el sistema capitalista.

Ante la criminalización del gobierno venezolano se le añade, además, la burla al nuevo presidente Nicolás Maduro. Aunque este se ganó a pulso la crítica al aludir que Hugo Chávez reencarnado en un pájaro le había dictado las pautas para seguir con su mandato, los medios de comunicación aprovecharon para hacer aún más ridículo al gobierno venezolano y apuntar un tanto más a su posible destrucción.

Es en este caso donde el mundo global bajo el que vivimos intenta acabar con un elemento capaz de cuestionarse el sistema a través de una exclusión social y una criminalización del mismo.

El 15 M: la respuesta ciudadana a un mundo globalizado

El movimiento 15 de Mayo o de los Indignados nace en España en 2011 a través de una convocatoria ciudadana masiva por las redes sociales. Su precedente puede darse por el libro Indignez-Vous del francés Stephane Hessel en el que, en palabras de su autor, exhorta a los jóvenes a indignarse por el mundo en el que viven. El movimiento 15M se define como un conjunto de personas apartidistas cansadas de ser aplastadas por los gobiernos y por la economía que decide manifestar sus indignaciones en las calles, a través de concentraciones, asambleas y diversas actividades. Se conforma de este modo un grupo social de todas las edades que en la interacción comunicativa de unos con otros llegan a cuestionarse el sistema capitalista en el que viven. Aluden en sus manifestaciones al papel de los bancos y a la actitud de servidumbre de los gobiernos ante estos, que han olvidado que donde existe el dinero hay además personas, que paulatinamente han ido perdiendo derechos en la sociedad. En sus mensajes, además, hicieron referencia al sistema electoral español, que por su funcionamiento beneficiaba siempre de igual modo a los partidos mayoritarios, en este caso Partido Socialista y Partido Popular. Organizados a través de un mandato asambleario, las personas implicadas en este movimiento decidieron acampar en los puntos céntricos de las ciudades para hacerse ver al resto de la población en la lucha que se estaba llevando a cabo.

Hago un inciso para relacionar lo que Romero había dictado en párrafos anteriores para definir a los excluidos sociales, a los que había nombrado como “los de abajo”. Lo curioso es que una de las consignas que más efecto tuvo en el movimiento, que pintó pancartas y obtuvo apoyo general fue la de “No somos de izquierdas ni de derechas. Somos los de abajo y vamos a por los de arriba”

Esto hace conformarlos como un elemento herético que el sistema no quiere aceptar. Este, que en el fondo no confiaba en el crecimiento potencial de este movimiento, acaba por darse cuenta del poder que puede ejercer la ciudadanía sobre las decisiones que mueven al sistema y es por lo que decide establecer alguna de las actitudes que se toman ante estos elementos.

Al comienzo del movimiento los medios de comunicación convencionales (resaltamos los de convencionales ya que el propio movimiento se generó a través de un medio de comunicación como fue Internet) tomaron postura ante la posibilidad de que este no fuera más que un intento de los partidos minoritarios de intentar derrumbar el bipartidismo existente en España, mensaje que fracasó al demostrar que estaba conformado por dos plataformas independientes como eran: Democracia Real Ya y Juventud Sin Futuro. Relacionado también con la ideología y como mensaje que prima cuando cualquier movimiento en España se alza contra una institución, desde los medios de comunicación y los partidos políticos se intentó relacionar la existencia del 15M con la banda terrorista ETA, mensaje que incluso ha dejado de tener calado en la población por el abuso sin pruebas por parte del sistema.

Tras el fracaso de este primer intento de criminalización se realizó (sí con mayor efecto) una búsqueda de desprestigio del movimiento a través de acepciones netamente dirigidas al aspecto de los que se mostraban cabezas visibles. Así se acuñó de forma repetida el concepto de perroflauta, para determinar el aspecto despojado que poseían algunos miembros del 15M. Dada la heterogeneidad de los que componían este conjunto (jóvenes, adultos e incluso ancianos) la adjetivación que se intentó imponer tampoco obtuvo efecto. Atendemos aquí a la burla similar que el sistema ejercía con Maduro para intentar hacer desaparecer, en este caso,  al movimiento.

Lo cierto es que a pesar de estos primeros intentos de criminalización del 15M muchos de los componentes se habían formado a través de Internet, por lo que los medios convencionales no surtieron en ellos los efectos que esperaban.

Pero el sistema capitalista, que es capaz de venderte la soga con la que lo vas a ahocar, optó por otro método, el de la absorción. Así se tomó la decisión de hacer parte del sistema a un movimiento que, paradójicamente, se cuestionaba al sistema. La manera de hacerlo fue haciendo partícipes a todos los ciudadanos, afines o no al movimiento, de que la indignación que se manifestaba en las calles era parte de todos. En ese momento, los españoles se indignaron con la subida del precio de los transportes, con la corrupción del sistema político, con el papel de los bancos ante las hipotecas y hasta con el calor del verano en agosto. Ser un indignado era ya parte del sistema, si todos eran indignados, todos volvían a estar dentro del sistema. Tal es así que hasta las propias empresas se unieron llegando a usar al sistema asambleario del 15M como parte su publicidad (en este aspecto destaca el anuncio de Movistar en el 2011 donde se mostraba una gran cantidad de clientes reunidos en asamblea que exigían cambios en sus tarifas móviles).

Del mismo modo, la obra francesa que había adquirido gran parte de la población, no sólo española sino mundial, copó las mesas de las librerías cual best-seller y se vendió de forma masiva durante y después de los auges del movimiento.

A pesar de que el 15M supuso la conciencia social y política para muchos españoles (ha sido el escalón para otras plataformas sociales como la Plataforma Anti Desahucios o para la creación del partido Podemos) en lo que afecta a este como elemento herético del mundo capitalista, dejó de ser un excluido social para pasar a ser parte del sistema.

Conclusiones y propuestas

Durante el desarrollo de este ensayo hemos mostrado como los excluidos sociales del sistema suelen venir determinados por la adquisición económica de estos, donde vale más el que más tiene. Sin embargo, a lo largo de estas líneas hemos intentado demostrar que el riesgo de la exclusión social no viene estrictamente ligado al aspecto económico, sino que el sistema también plantea unas directrices sociales y de pensamiento de las que no está permitido salirse. Así, tanto la política venezolana como el movimiento 15M que han intentado cuestionarse el sistema en el que nos desarrollamos han sufrido los ataques, criminalizados o absorbidos, por los ejes principales del capitalismo. Tras la relación de estos cabe cuestionarse el título que nos plantean Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón en su libro Hay alternativas. ¿Realmente las hay?

Lo cierto es que ante las circunstancias lo fácil es acomodarse al sistema, no plantear dudas sobre por qué vivimos como vivimos. Lo fácil, no lo que se debe hacer. Ante la situación aludo como propuesta al empoderamiento ciudadano como el mecanismo necesario para enfrentar a la sociedad ante una solución de cambio. Si bien la estructura en la que vivimos solo nos ha llevado por los senderos de la pobreza, la decepción, el vacío, la infelicidad, la injusticia o, como en este caso, la exclusión, los ciudadanos deben ser capaces de afrontar las directrices impuestas, y plantar cara a un sistema del que queremos salir. Para ello no basta con mostrar el rechazo en las calles (o el cómodo rechazo a través de Internet), sino que es necesario una conciencia social, una educación que sea capaz de crearse crítica no solo ante el sistema sino ante todo lo que le rodea, los amigos, la historia, la economía, los libros y hasta la propia educación. Debemos crear individuos que en un desarrollo pleno de sus libertades sean fuertes para generar su propio discurso, capaces de alcanzar sus objetivos sin pisotear al otro, de sobrevivir y de vivir alegando contra un sistema que oprime a la sociedad. Para ello es casi imposible desligarse del sistema tal y como se plantea, pero si se puede intentar ser un elemento herético interno, es decir, luchar contra el sistema desde el sistema. En el empoderamiento individual, el desarrollo pleno de las libertades y la base de una educación crítica, el giro que debe dar el sistema capitalista hacia una nueva sociedad puede y debe emerger desde los ciudadanos.

No te rindas por favor no cedas,

aunque el frio queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aun hay fuego en tu alma,

aun hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento.

Mario Benedetti

[1] Fernández, R., Etxezarreta, M., Sáez, M. (2001) Globalización capitalista: luchas y resistencias. Barcelona: Virus Editorial.

[2] Vite, M.A. (2005) Estado, globalización y exclusión social. Política y Cultura, 25, 9-26

[3] Romero, A. (2007) La Globalización y su impacto en el desarrollo humano. Entelequia. Revista Interdisciplinar, 5, 247 – 271

[4] Subirats, J., Gomá, R., Brugué, J. (2005) Análisis de los factores de exclusión social. Bilbao: Fundación BBVA

[5] Vázquez, A (2008) Zygmunt Bauman: modernidad líquida y fragilidad humana. Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, 19

[6] Para consultar la imagen de la portada retirada de El País del 24/01/2013 : http://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2013/01/pais-mas.jpg

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