¿Por qué somos feministas y no igualistas? El lenguaje como herramienta para el cambio social

El recurso más habitual para salir del paso de una conversación con una feminista es: “Pues yo apuesto por la igualdad, no por el feminismo”. Una imagen que circula por internet refleja la estupidez de esta respuesta: “- Disculpe, ¿desea agua?; – No, yo sólo tomo H2O”. Parece que el mundo, a pesar de contar con multitud de información no llega a comprender que el feminismo se define como la ideología y movimiento político que aboga por la igualdad entre hombres y mujeres, así como aquella que busca cuestionar la asignación de los roles de género. La reivindicación de que el feminismo no debería llamarse como tal, suele partir de aquellos que consideran que el feminismo es la lucha de la mujer frente al hombre, que busca poner a la primera por encima (es decir, el machismo a la inversa). Pero amigos y amigas, si el contrario del término ‘macho’ es ‘hembra’, ¿cómo va a ser el contrario al machismo el feminismo? En todo caso, y en el supuesto de que existiera alguna sociedad donde la mujer tomara un rol de superioridad con respecto al hombre, esta debería llamarse ‘hembrista’.

slide_441492_5835000_compressed

Entonces viene la gran pregunta, ¿por qué hablamos de feminismo y no de igualismo? No hay casi que tomar referencias históricas para darnos cuenta de que vivimos en una sociedad plenamente androcéntrica, donde el lenguaje toma el término masculino como el genérico. Esto no resultaría un problema para quienes comprenden que la igualdad real no tiene que ver con los términos que utilizamos pero, ¿qué término se usa en un aula donde hay 10 niñas y 1 niño? Lo correcto sería adoptar un término que acogiera a la mayoría de los presentes, es decir ‘las alumnas’, pero el masculino al ser el genérico, hará que nos refiramos a ‘los alumnos’ a pesar de la clara minoría ¿Es preferible usar entonces ‘los alumnos y las alumnas’ en cada paso que demos en nuestro discurso? Claramente no. Somos personas con una clara necesidad de comunicación, que buscan la inmediatez en el mensaje. Es por ello que abogamos comúnmente por la economía del lenguaje para trasladar todos nuestros mensajes rápidamente. Pero la economía del lenguaje no limita el uso de palabras que integren a ambos sexos: estudiantado, alumnado, clase, personas, etc.

El lenguaje es determinante, enmarca a la sociedad, resalta las ausencias, visibiliza e invisibiliza. Por esta razón se habla de feminismo, y no de igualismo. El feminismo es capaz de sacar a la luz a través de su simple término, un elemento social comúnmente invisibilizado en nuestros mensajes: la mujer. Con él elevamos el papel de ella, no por encima del hombre sino al mismo nivel, pero reforzando el término que acuña a lo que pretenden invisibilizar. Lo ideal sería que no necesitáramos de una palabra que tuviera que reforzar el papel de la mujer, pero claro, lo ideal también sería que en pleno siglo XXI no siguiéramos viviendo en una sociedad machista.

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s